Una pequeña lección de los tiempos de la escuela: las plantas se alimentan, por una parte, del agua y los nutrientes de la tierra y, por otra, de la luz, elemento que activa la fotosíntesis. La clorofila de las hojas atrapa la luz que, sumada al dióxido de carbono del ambiente, transforman la savia que constituye su alimento. Pero hay que añadir que, a pesar de la naturaleza, el sol no es la mejor fuente de iluminación para los vegetales. Evidentemente, estamos hablando de cultivos de invernadero e interior. El sol, a pesar de sus «deficiencias» (especialmente los perjudiciales rayos ultravioleta) sigue siendo imprescindible para grandes extensiones de terreno.

La iluminación LED está suponiendo una revolución en el desarrollo de técnicas de cultivo tanto de invernadero como en interior. Y es que se ha descubierto que los espectros de luz rojo, azul y también blanco, cada uno con sus características específicas, son los más interesantes para la fotosíntesis y, por tanto, esas tonalidades aceleran el crecimiento, mejoran la calidad de los cultivos y, dependiendo de los porcentajes de su combinación, potencian unas u otras características deseadas: para un desarrollo más eficiente se aumenta la luz roja y, por ejemplo, el color azul se utiliza para cultivar tomates que contengan más antioxidantes. En general, se estima que este tipo de iluminación al menos duplica la velocidad de crecimiento y puede aumentar en algunos casos el número de cosechas anuales de dos a seis. Se puede pensar que forzando así cas cosas se obtendrán plantas más débiles y con pocas semillas. Al contrario, crecen mejor.

Para estos cultivos no sirve cualquier lámpara led. Se emplea una modalidad denominada «grow» que básicamente contiene los espectros de luz rojo y azul y, en menor medida, blanco. Se pueden emplear, dependiendo de su tamaño y configuración, para grandes invernaderos o naves industriales, pero también a pequeña escala para cultivar hortalizas en un rincón de casa o para que las plantas ornamentales de los hogares crezcan como si fuéramos expertos jardineros.